Lourdes Borrell con su marido Enric Monsalve y sus dos hijas Julia (en diciembre cumple 4 años) y Ana de dos años, navegan por el océano Pacifico en el velero “Mali mali”. Lourdes y Enric vendieron todas sus pertenencias por navegar. Cruzaron dos veces el Atlántico, pasaron el canal de Panamá en el 2002 y Seguir Leyendo >
Lourdes Borrell con su marido Enric Monsalve y sus dos hijas Julia (en diciembre cumple 4 años) y Ana de dos años, navegan por el océano Pacifico en el velero “Mali mali”. Lourdes y Enric vendieron todas sus pertenencias por navegar. Cruzaron dos veces el Atlántico, pasaron el canal de Panamá en el 2002 y desde entonces poco a poco van de isla en isla. Primero por la costa panameña luego las Galápagos, en tres semanas alcanzaron las Marquesas y más tarde Tahiti, Tonga, Fidji, Vanuatu y ahora se encuentran en Nueva Caledonia.
En Levando Anclas (11/11/2007) nos comunicamos con Lourdes Borrel que se encontraba en Numea, la capital de Nueva Caledonia. Desde allí nos contó la historia de 11 años de navegación por el océano Atlántico y Pacifico. Lourdes y Enric se cogieron una excedencia y partieron en octubre de 1996 de Barcelona en su velero “Drakar” rumbo al Caribe. Permanecieron hasta 1998 por estos mares cálidos y les gusto la forma de vida. Regresaron a Barcelona con la idea clara de liquidar el negocio de Enric (tenia un taller de serigrafía) y Lourdes dejar definitivamente su trabajo de asistente social. Querían vivir en la mar, ser libres y autosuficientes. Se compraron el “Mali mali”, un barco de 30 años de fibra de 12 metros de eslora, con tres camarotes.
Lourdes quedo embarazada en el trayecto de Marquesas a Tahití. Decidieron coger un avión y da a luz a Julia en Barcelona. Cuando tuvo cuatro meses regresaron al barco. Nuevamente Lourdes se quedo embarazada en Vanuatu y repitieron la operación de tener el bebe entre sus familiares.
Lourdes nos contó en Levando Anclas que llevan cinco años en el Pacifico porque sus habitantes son gente muy sana. Suelen quedarse largas temporadas integrados en pequeñas comunidades. Las niñas disfrutan de una vida natural. Su ámbito es el barco, la mar pero se adaptan rápidamente a cualquier lugar en donde desembarcan.