Hace varios fines de semana, iba camino de Ainielle, pueblo abandonado en donde transcurre la novela “La lluvia amarilla” de Julio Llamazares, cuando pare en Susín. Pensé que también estaría sin habitantes pero para mi sorpresa conocí a Angelines Villacampa, la única vecina permanente en aquel bellísimo paraje. Con gran entusiasmo nos contó la historia milenaria del pueblo de sus antepasados, como no soporta la palabra “abandono” y como hace imposibles por cuidar y mimar las calles, muros y edificios. Tenia tantas ganas de transmitir el amor a su tierra que quede en hacerle una entrevista para la Casa de la Palabra. Se emitió en directo ayer viernes (9/11/2007).
Susín esta situado a media hora de camino a pie desde Olivan. Esta en Tierra de Biescas en el prepirineo hoscense. Su historia se remonta a por lo menos dos mil años de antigüedad. Su iglesia data del año 1.035, la edificaron los primeros reyes de Aragón. En ella se encuentran piedras labradas que representan ritos provenientes de la época pagana.
Susín se sitúa en un lugar ideal. A 1060 metros es un balcón de los Pirineos. Siempre soleado. En 1966 el Susín milenario fue abandonado por sus habitantes. La familia de Angelines abrieron el primer hotel de Sabiñanigo. De niña estudio interna en un colegio en Pau. El conocimiento del idioma francés y su gran interés por la lingüística y el significado de las palabras le han servido para vivir como profesora de francés. En la década de los 80 del siglo pasado regreso al pueblo de sus antepasados, estaba decidida a recuperarlo.
Piedra a piedra restauro muros y calles. Le han ayudado jovenes voluntarios de camposde trabajo, grupos scout pero todavía hay mucho que hacer en un pueblo en donde el tiempo se ha parado. Todo un ejemplo vivo de una historia que en otros sitios el tiempo se la llevo.
Angelines no suelta sus raíces, necesita respirar de la cultura y el legado que le dejaron sus abuelas. No le importa, incluso agradece, no tener electricidad. Quiere sentir la naturaleza tal como es. Conectar en la noche con la luna y las estrellas y dormir al fuego de la gran chimenea-salón-cocina. De ver como la leña se hace ceniza y como esta sirve de abono a las plantas.
Angelines es una de las ultimas románticas de los Pirineos, alguien que no se vende a los intereses urbanísticos que esta por encima de las miserias materiales. Ella y Susín son toda una lección a estos tiempos modernos de prisas, derroche, plastico y artificialidad.
Angelines disfruta recibiendo a todos los que se acerquen con respeto a Susín y quieran conocer la grandeza de un lugar sencillo y autentico de la cordillera. También necesita manos que le ayuden a terminar de recuperar esta joya pirenaica.
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