Juantxo Laboa de Renteria y Cris Feliu de Barcelona se conocieron cuando ambos buscaban un barco para navegar hacia tierras lejanas. En Hondarribia coincidieron con Philipe, un marino vasco-bretón con 14 años de experiencia en la mar. Se construía un barco a medida en un pabellón industrial de Hendaia. Philipe tiene casi 60 años, una larga melena y un historial de muchas millas marinas navegadas a vela y algún que otro naufragio. Una vez que termino su velero el Ibilitari quiso soltar amarras para nunca más volver. Juantxo le acompaño en las primeras etapas, mientras que Cris esperaba enrolarse en Canarias. Philipe y Juantxo vivieron un formidable temporal frente a la Costa da Morte.
Juantxo Laboa es de familia marina de Pasaia. Trabajo en un astillero y tenia el sueño de navegar en velero. Por medio de internet contacto con Cris Feliu que quería ir de tripulante en un barco. Encontraron un velero en el pajar de una masia en Figueras. Lo regalaban pero el papeleo para ponerlo a flote era tan costoso que no les mereció la pena.
Juantxo y Cris coincidieron con Philipe, un navegante solitario de padres de Iparralde y de Bretaña. Durante dos años construyo en Hendaia el Ibiltari , un prototipo hecho a las necesidades de su dueño. Tiene 13 metros de eslora y 5 de ancho. En la base del mástil coloco una moneda de oro.
El pabellón es belga porque la normativa de este país apenas tiene inspecciones. A Philipe le gusta navegar a la antigua usanza, sin apenas medios técnicos, dejándose guiar por las estrellas. De manera que no tiene radio, con un radar que no utiliza, sin apenas cartas marinas. Sin embargo, instalo una maquina para hacer hielos y transportaba 200 litros de vinos y licores que consideraba indispensables para una travesía sin retorno alrededor de los mares.
El Ibiltari lo preparo para navegar por el hielo pues Philipe estimaba que prefería morir en los polos que regresar a casa.
El Ibiltari es amarillo y en el puerto de Hedaia llamaba la atención por lo vistoso y original.
Philipe quería irse para no volver. Comerciar en forma de trueque de isla en isla y de puerto en puerto. El solitario navegante también iba en busca de una novia.
Juantxo y Cris se apuntaron para acompañarle hasta Cabo Verde y quizás cruzar el océano Atlántico. Juantxo y Philipe partieron el 9 de julio de 2008 de Hendaia. Cris se enrolaría en Canarias.
Dejaron atrás el monte Jaizkibel, el cabo Matxitxako. Llego la noche y el capitán le confió el turno de noche a Juantxo que se sintió agradecido por ello.
Pronto empezaron los problemas. En San Vicente de la Barquera se quedaron a la deriva. Lo peor fue un temporal que les sorprendió frente a las costas de Coruña. A la altura del cabo de San Adrián, en donde se junta el Cantábrico con el Atlántico se levantaron olas piramidales. Empezó a entrar agua y el capitán en lugar de tranquilizar a Juantxo le advirtió que podían morir.
En la Costa da Morte navegaron como pudieron totalmente mareados. A la noche tuvieron que pasar el cabo de Toriñana, no tenían cartas de navegación de la zona y por poco se estrellan contra las rocas.
Por fin vieron el faro de Finisterre y Juantxo decidió desembarcar. Sin pensárselo dos veces se subió a un autobús que le llevo a Vigo y en el primer tren se fue directamente hasta Barcelona en donde Cris le esperaba después de mucho sufrimiento. Juntos se fueron en avión a Bali y ahí empezó un largo viaje por Asia del que llegaron en octubre de 2009.
Juantxo y Cris nos contaron sus aventuras con Philipe en Levando Anclas (8/11/2009).
Pronto volverán al programa para contarnos su periplo asiático

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