Tras 2 vueltas al mundo y muchas otras escapadas, Elena y Jaime, han completado todos los países de la ONU. Elena Ortiz de Urbina es la primera mujer vasca (y segunda española) de la que se tiene constancia que ha conocido los 193 países miembros de la ONU. Junto con su marido Jaime Barrio, son la segunda pareja en España en completar la lista “onuista”, después de Mayte Galindo y Enric Moreno. Finalizaron la tarea el 9 de agosto 2024 con la visita a la República Centroafricana y Sudán del Sur.

Jaime Barrio y Elena Ortiz de Urbina en las cascada Boali. República Centroafricana. 2024
Puedes escuchar aquí el audio de la entrevista:
Elena y Jaime iniciaron sus viajes fuera de Europa en 1991 con un tour por toda Turquía. En 1993 realizaron un extenso viaje por Sudamérica. En 1996 se estrenaron en el continente africano yendo desde Axum (Etiopía) hasta Zanzíbar (Tanzania).

Lagunas de Llanganuco, Perú. Nuestros primeros viajes por Sudamérica. 1993.
Elena y Jaime han dado dos vueltas al mundo.
Han recorrido en coche la Ruta 61, también conocida como la “Ruta del blues” de Nueva Orleans a Chicago; y con la ayuda de un burro hicieron el trekking del valle de Markha, una de las rutas de senderismo más popular de Ladakh, en el Himalaya de la India.
Elena Ortiz de Urbina nació en 1965 de familia de agricultores en un pueblito del municipio de Vitoria-Gasteiz y Jaime Barrio el mismo año en Soria. Se conocieron en la Universidad de Zaragoza estudiando Matemáticas. Cuando acabaron la licenciatura se compraron un billete de Interrail y se fueron por el sur de Europa. Al año siguiente de nuevo en tren, pero para el norte de nuestro continente.

Jaime y Elena con los asaro mud men. Papúa_Nueva Guinea. 2018.
¿Qué sucedió para que, desde entonces, siendo ya profesores de secundaria, no pararais de hacer viajes y conocer países?
J: Mis padres eran de clase trabajadora, nacieron en pequeños pueblos de Soria, y nunca se subieron a un avión. Aunque tengo un tío que emigró a Canadá en los 60 y viajaba regularmente. Me regaló una bola del mundo, que todavía conservo en el pueblo de mi madre, y que miraba frecuentemente. Fue una inspiración para mí.
E: Con los míos solo fui a La Rioja y a la costa del Cantábrico.
Empezamos a ganar dinero y teníamos tiempo, dos meses de vacaciones en verano y bastantes días en Navidad y Semana Santa.
En nuestro primer InterRail, en 1989 , nos impactó cruzar la frontera de la antigua Yugoslavia, con esos policías del bloque comunista incluidos. Nos pareció un mundo diferente y atractivo.
Disfrutábamos viajando, y era emocionante.

Elena Ortiz de Urbina en un restaurante de Togo. 2009
¿Cuáles son los alicientes que os ofrece el viaje? ¿Qué os anima a salir de casa y conocer tierras extrañas?
J: Creo que la curiosidad, el aburrimiento y el hambre son tres de los motores de la humanidad. A mí me han animado a viajar los dos primeros.
E: Yo me siento bien viajando. Veo paisajes, ruinas, ciudades, contacto con personas variadas, pruebo comidas diferentes…
Después de haber recorrido 193 países más otros territorios como Taiwán, islas pequeñitas del Caribe, etc. ¿En qué regiones de nuestro planeta estáis más a gusto?
J: El Sudeste Asiático. Fácil, seguro, barato, buena comida y con gentes de lo más amable del mundo.
E: Asia Central por sus paisajes y el sentido del humor de sus habitantes.
J: Los Mares del Sur. El nombre lo dice todo.
Habéis utilizado transportes de lo más variopintos a lo largo del tiempo. Por ejemplo, cuando en 1999 fuisteis de Bamako (Mali) hasta Accra, capital de Ghana. Parece ser que para llegar a la frontera de Mali con Burkina Faso tuvisteis que subiros a un carro de bueyes, un camión que transportaba mangos… ¿En qué medios os trasladabais?
E: Cuando bajamos del camión de mangos, el único bus diario de Koro en Mali, a Burkina Faso, acababa de salir. Un lugareño en moto le dijo a Jaime: “ Sube, que lo alcanzamos antes de cruzar la frontera”. Un poco después, yo me subí a otra moto, persiguiendo a Jaime y al autobús. Pero no lo conseguimos. Nos quedamos en un hotel cochambroso, bebiendo cerveza caliente, y salimos al día siguiente.
J: En África, vamos en transporte público, es decir, en cualquier vehículo que pase. En un Peugeot 405 acabamos 16 personas adultas, y dos niños que nos colocaron encima, que metieron por la ventanilla.

Trekking del valle de Markha. Ladakh. India. 2012
¿Cómo y cuándo fue lo de caminar en compañía de un burro por Ladakh en el Himalaya? O ¿Cómo pasasteis la frontera de Costa Marfil con Ghana en un barco que traficaba con contrabando de armas?
J: En 2012, hacíamos el trekking del valle de Markha nosotros dos solos, y había dos etapas duras, con mucha pendiente. Yo me sentía un poco gordo y sentía también la falta de aire por la altura. Creía que no iba a poder subir con la mochila. En una de las aldeas del valle alquilamos un burro “sin conductor” para que nos subiera las mochilas. Realmente no había conductores de burros disponibles.
E: El burro era una burra que tenía una cría que iba con ella. La dueña nos dijo que conocía el camino, y que encontraría a su marido arriba.
Cargaron las mochilas en la burra y subimos sin problemas al ritmo de los animales, que hicieron un sprint final en los pastos de altura para encontrarse con su legítimo dueño.
J: En 1999, cruzamos en una barcaza el Volta Negro, que hace frontera entre el Norte de Costa de Marfil y Ghana. Vimos esconder varios rifles en un doble fondo del barco, lo que nos inquietó un poco. Al desembarcar, los guardias estaban borrachos. Afortunadamente, nos pusimos a hablar de fútbol, se relajó el ambiente y, en mi pasaporte, que no tenía sello de salida de Costa de Marfil aunque sí un visado de un mes no demasiado legible para Ghana, se estampó un permiso de entrada de dos meses.

Benin. Enero 2010
¿Cómo llego la oportunidad de realizar las dos vueltas al mundo?
E: Somos profesores de Secundaria y tuvimos la posibilidad de pedir un año sabático sin sueldo, para tener más tiempo y hacer un viaje largo.
Nos gustó mucho y seis años más tarde repetimos.

Elena y Jaime en Fidji.2013
La primera vuelta al mundo os llevo 11 meses en 2017-2018. La iniciasteis en San Petersburgo subiendo al Transiberiano que os llevó hasta Vladivostok. Tuvisteis la gran oportunidad de entrar en Corea del Norte, estar en Pequín, Laos, Tailandia, Nepal (trekking de Lantang), Filipinas, Papúa Nueva Guinea, islas Salomón, Tuvalu, Nauru y otras islas del Pacífico. De Nueva Zelanda volasteis a Buenos Aires en Argentina y con el tiempo alcanzasteis Venezuela e islas de Caribe.
¿Cómo fue la experiencia del Transiberiano? ¿La de Corea del Norte? ¿Papúa Nueva Guinea o Tuvalu en donde solo llega un vuelo semanal?
J: En el Transiberiano se bebe mucho té o vodka con los rusos, distintas personas suben y bajan, y terminas comiendo y charlando con muchos de ellos. Entre la inmensa taiga, nosotros también subimos y bajamos, visitando unas cuantas ciudades: Suzdal, Nizhny-Novgorod, Tobolsk, Krasnoiarsk, Ulan-Udé,…y acabamos en Vladivostok donde conseguimos el visado de Corea del Norte.
Habíamos contactado con una agencia china que tenía que enviar nuestra documentación a la embajada coreana en Vladivostok, pero cuando llegamos allí nadie sabía nada, ni hablaban otro idioma que no fuera coreano, ni siquiera ruso. Por gestos nos indicaron que volviéramos al día siguiente. Así lo hicimos y entonces ya encontramos a un funcionario capaz de hablar en inglés y de hacernos los visados, con un sobreprecio de solo 20 dólares. Y volamos con Air Koryo a Pyongyang.
E: En Corea del Norte, yendo solo dos personas, teníamos a dos guías que hablaban español y nos vigilaron día y noche. Dormían en nuestro hotel, y no podíamos ni atravesar la puerta del hotel sin ellos. Solo podíamos ver lo que ellos querían que viésemos y no podíamos interactuar con los coreanos. Ver 1984, la novela de Orwell.
J: Las Tierras Altas de Papúa es una región étnicamente fascinante, con una población tradicionalmente belicosa. En nuestro caso, el trato humano fue bueno, aunque no nos pareció un sitio muy seguro. Por ejemplo, en un pueblo hicimos un pequeño paseo y nos acompañaron varios vecinos con machetes como protección.
E: Tuvalu es, básicamente, un atolón en mitad del Océano, con pocas conexiones aéreas. Nosotros volamos desde Fidji ida y vuelta. Estuvimos ocho días con tiempo revuelto sin hacer prácticamente nada, salvo observar a los locales practicar deporte en la pista de aterrizaje del aeropuerto, vacía casi siempre. Un día alquilamos una moto y recorrimos toda la carretera de la isla en una hora.

Trekking de Lantang. En la cima del Kyanjin Ri. ( 4470 m).Nepal. 2017
¿Cómo ha evolucionado vuestra forma de viajar desde vuestra juventud hasta ahora que estáis recién jubilados?
E: En nuestros dos primeros viajes, el presupuesto era muy limitado, dormíamos muchas noches en trenes, acampada libre, estaciones,…No llevábamos ni cámara de fotos.
No había Internet, mapas escasos, información de guías en papel y poco más. Con cheques de viaje que a veces tardabas horas en cambiar en un banco.
J: Era más emocionante.
Ahora todo es mucho más fácil (y aburrido). San Google y las tarjetas de crédito solucionan muchos problemas.

Kabul. Afganistán . 2023.
En la segunda vuela al mundo, 7 meses, entre 2023 y 2024 ¿Qué derroteros tomasteis?
J: Empezamos en Milán, con un vuelo barato a Egipto. Seguimos con los siete Emiratos Árabes, donde conseguimos un visado a Afganistán. Después, Singapur, Tailandia, Sabah (Malasia), cruce en barco a Indonesia, donde vimos ceremonias funerarias Toraja e hicimos snorkel en Raja Ampat.
E: A continuación, Japón, México (ciudades coloniales del centro del país), Panamá, Colombia, varias islas del Caribe, y vuelo a Nueva Orleans, donde alquilamos un coche e hicimos la famosa ruta 61 hasta Chicago.

Ruta 61. Estados Unidos. 2024
¿Cómo es la Ruta 61 o Ruta del blues?
J:Es una famosa ruta en EEUU, yo creo que desde que Bob Dylan publicó Highway 61 Revisited.
Empieza en Nueva Orleans, y es un paraíso para los amantes de la música popular del siglo XX. Se pueden visitar ciudades y locales míticos en el nacimiento y desarrollo de diveros estilos: Jazz en Nueva Orleans, Blues en el Delta del Mississipi y Clarksdale , Rock´n ´Roll en Memphis (Sun Records, Graceland, la mansión Elvis Presley), Country en Nashville, sonido Motown y los recuerdos de MC5 y The Stooges en Detroit, Rythm and Blues , Rock y House en Chicago.
E: Nosotros añadimos, entre otras cosas, unos paseos por los Apalaches, y una visita a varios pueblos Amish en Ohio.
¿Cuáles han sido las situaciones más extrañas o embarazosas que habéis vivido?
J: En 1995 estábamos en Peshawar, Paquistán. Ciudad con un importante intercambio de mercancías, no todas legales, con Afganistán. Nos alojamos en un hotel barato en el centro de la ciudad.
De madrugada, llamaron a la puerta de la habitación. Preguntamos quién era, y no contestó nadie. Lo hicieron unas cuantas veces, con bastante intensidad, medio aporreando la puerta, y nos pusimos bastante nerviosos.
E: Para impedir que entraran en la habitación, pusimos un sofá grande que estaba por allí, para atrancar la puerta. Mano de santo.
Pensábamos estar más días pero, a la mañana siguiente, salimos de la ciudad, y continuamos el viaje hacia el valle de Swat y la Karakorum Highway hacia China.

Tayikistán. 2009
¿Cómo fueron los últimos países que habéis visitado para completar todos los que son miembros de la ONU? ¿Qué ha significado para vosotros tal propósito, llevabais tiempo en la idea de visitar todos los países?
E: En 2009, en Tayikistán, hicimos un recuento de los países que habíamos visitado: 100. Es entonces cuando pensamos que podríamos verlos todos, pero no nos apresuramos. Tardamos 15 años más.
Al terminar la segunda vuelta al mundo, en 2024, solo nos quedaban dos países: la República Centroafricana y Sudán del Sur.

Mundari. Sudán del Sur. 2024
J: La República Centroafricana nos había denegado el visado el año anterior (único país en hacerlo) y, a pesar de que no nos gustaba mucho la idea, decidimos contratar los servicios de una agencia para poder visitar el país.
Entrar a Sudán del Sur fue más sencillo, después de unos días de descanso, café y comidas en Addis Abeba. Volamos a Juba, y visitamos a los Mundari, pueblo de pastores que viven en estrecho contacto con su ganado, casi como hace miles de años.
E: Nos quedamos muy satisfechos al haber logrado visitar todos esos países, de jóvenes no creíamos que fuera posible.

Estación de transporte. Guinea-Conakry 2016
Después de esta entrevista partís para Argentina. ¿Cómo afrontáis el mundo a partir de Ahora? Os dejo con la contestación de esta pregunta. Mucha suerte por Argentina y otras aventuras que os depare el futuro.
E: Ahora, con más tiempo tras la jubilación y una salud razonable, vamos a seguir dando vueltas por ahí, visitando sitios nuevos, o repitiendo lugares interesantes. Esos asadores de carne en Buenos Aires nos están esperando.
J: Eso sí, intentaremos evitar incómodos viajes de 40 horas en autobuses abarrotados o travesías en barcuchos inquietantes.
E: Ha sido un placer, Roge. Gracias y hasta la próxima.
J: Un abrazo.
Texto: Roge Blasco
Fotos: Elena Ortiz de Urbina y Jaime Barrio.
Música: The Sheepdogs. “My baby” y Iggy Pop “The passengers”

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