Ángel Fernández, 50 años de viajes y expediciones.

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Ángel Fernández (1954)  es un conocido alpinista y viajero donostiarra. Cumple 50 años de viajes y expediciones. Guía de alta montaña, continúa en activo a sus 70 años. A pesar de tanta veteranía es un gran entusiasta, siempre ilusionado con nuevas salidas y proyectos.

No ha parado de vivir aventuras desde que en 1975 fuera por tierra hasta las montañas del Hindú Kush en Afganistán. Posteriormente, se compró un Land Rover para moverse por los Pirineos, Alpes, Atlas de Marruecos, además de diversas incursiones al Sahara de Argelia. Incluso en 1984 llegó hasta Costa de Marfil desde Donostia. Dormía en la baca del coche para observar los amaneceres.

Ángel ha visitado más de 25 veces las cordilleras del Perú y otras tantas el desierto del Sahara. Habitualmente organiza y guía trekkings por Ladakh (Himalaya indio), Patagonia, Alaska, Etiopía, Madagascar y otros destinos.

Quedamos con Ángel al poco de retornar de una nueva estancia con sus amigos los tuaregs.

¿Cuál es el aliciente que te mantiene activo tras medio siglo de aventuras?

Lo más importante es el entusiasmo por querer seguir disfrutando de la vida y si la salud acompaña todo es perfecto. Ganas de montaña y aventura me sobran mogollón. Estoy encantado de tener 70 años y continuar programando nuevos destinos ilusionantes.

¿Cómo se lleva una vida que tan pronto estás en Madagascar como en los Dolomitas o caminando durante 5 días por el Pirineo de refugio en refugio?

No puedo estar quieto, siempre pienso cuál será mi próximo destino, la siguiente montaña y aventura. A veces me digo que debería parar y ordenar un poco más mi vida pero lo dejo para más tarde.

Fuiste uno de los ocho alpinistas que tomó parte en la “Expedición Nouristán 1975”. ¿Fue muy especial ir desde Donosti hasta las montañas del Hindú Kush en Afganistán?

En 1974 estuve escalando con Martín Zabaleta en los Alpes. Fue la preparación para, con 21 años recién cumplidos, lanzarme a la carretera y llegar ni más ni menos que hasta Kabul. Fue una expedición que nos costó muchísimo montarla. Partimos ocho alpinistas en tres vehículos.

Entre ida y vuelta estuvimos más de dos meses. En Kabul me lo pasé muy bien los 15 días que estuve. Era como un pueblo grande de casas de adobe, el único edificio de cemento era el palacio del rey que fue depuesto en 1973. Vimos el auténtico pueblo afgano, era super hospitalario y majo. Hacíamos entrenamientos mientras esperábamos el permiso para ascender al Koh-i-Bandaka, una montaña de 6.843 metros, pero no llegó pues ya empezaban los problemas políticos. Luego vendría la guerra contra la Unión Soviética.

Al no poder ascender el grupo se disgregó, algunos se fueron hacia la India a través de Pakistán e hicieron ascensiones de cinco mil metros muy interesantes, algunas vírgenes. Antxon Bandrés (dos veces presidente de la Euskal Mendizale Federazioa) y yo condujimos de regreso a casa en un  Jeep Willys, pasando por Irán donde subimos el Demavand (5.609 m) y en Grecia el Olimpo (2.918 m). Para mí fue el bautismo en la aventura.

En 1980 creaste la agencia de viajes alternativos Izadi Artean, una de las pioneras  de este estilo ¿Cómo se gestó?

Después de Afganistán organizamos en 1977 una expedición vasco-aragonesa al Ausangate (6.385 m), montaña sagrada para los incas, en la cordillera de Vilcanota, cerca de Cuzco.Nos lo pasamos muy bien, entre amigos, e hicimos alguna cima virgen. Eso me sirvió de experiencia para montar algo por mí mismo. En 1980 realicé el primer trekking de Izadi Artean, fue en esta zona de Perú. Al poco tiempo compré un Land Rover y nos aventuramos por la carretera Transahariana.

Tu especialidad son los trekkings ¿Cuáles han sido los más duros?

En 2022 estuvimos 11 días en las montañas de Mackay, en Madagascar. Teníamos que abrirnos camino con un guía nativo rastreador. Iba por delante con un machete abriendo paso por la maleza pues por allí no había pasado nadie desde hacía 5 años.

Tu relación con los tuaregs viene de largo ya que en 1981 te compraste un Land Rover para ir de Donostia hasta el desierto del Sahara argelino.

Aquel año fui hacia Marruecos y también a Argelia. Hice varios viajes de ida y vuelta hasta Tamanrasset e incluso una vez alcance Djanet no lejos de la frontera con Libia. Estas experiencias me sirvieron para aprender lo que es el desierto. Siempre duermo bajo las estrellas porque es algo grandioso. Metido en el saco casi no pego ojo. Conozco algunas constelaciones y para mí es lo máximo. Parece que las estrellas se van a caer encima. Además es un gran disfrute convivir con los tuaregs alrededor de la hoguera al atardecer, tomando el té y contando sus historias del desierto mientras preparan la taguella, el pan tradicional.

En 1987 vendí el Land Rover y volé en avión hasta Tamanrasset. Tengo grandes amigos tuaregs a los que visito a menudo aunque ha habido periodos que no ha podido ser debido a la guerra.

Acabas de regresar de Argelia ¿Cómo ha sido tu última estancia en el Sahara?

A partir de 2019 se ha abierto a los turistas el desierto argelino. He pasado por Tadrat, encajado entre la frontera con Libia y Níger. Es un paisaje mágico que se extiende por el parque nacional de Tassili N´ajier, considerado Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, hogar de los tuaregs. Se encuentran pinturas rupestres con más de 12.000 años de antigüedad.

Luego fuimos hasta Tamanrasset para acercarnos al macizo del Hoggar. Acompañamos durante 4 días a una caravana de camellos para comprobar la forma de vida de las últimas familias nómadas. Ascendimos  al monte Tahat (3.303 m), el más alto de Argelia.

Después de 5 años de sequía ha llovido y hay  mucha vegetación y flores. Conocí Tamanrasset por primera vez en el año 1982. Era un pueblo de tuaregs con diez mil habitantes, ahora se ha convertido en una ciudad caótica con unas trescientas mil personas, la mayoría militares e inmigrantes que llegan de países circundantes.

Vuelvo a Donosti contento porque he tenido la oportunidad de saludar a mi guía de toda la vida, Edaber Mohamed, después de 15 años. Un gran amigo que me ha enseñado  los secretos de las montañas y arenas del sur de Argelia. Volveré de nuevo en unos meses.

Publicado en euskera en la revista Bidaiari de febrero 2025.

Texto: Roge Blasco.

Puedes escuchar el audio de la entrevista:

Roge Blasco

Roge Blasco Granados es un periodista, locutor de radio y presentador de televisión nacido en Bilbao en 1955. Estudió Ciencias de la Información en la Universidad del País Vasco. Su carrera se ha centrado en el periodismo de viajes y aventuras, destacando por programas como «Levando Anclas» en Radio Euskadi, que ha estado en antena desde 1984, y «Doctor Livingstone, Supongo» en ETB 2. También ha presentado «Tierra a la Vista» en TVE 2 y ha colaborado con periódicos como Diario Vasco y Deia. Ha sido galardonado con varios premios, incluyendo el Premio de Comunicación de la Sociedad Geográfica Española.

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