Josu Iztueta Azkue (Tolosa, 1957) es un viajero muy apreciado en Euskal Herria por sus expediciones a los más singulares puntos del planeta y porque se ha dedicado durante 42 años a trasladar viajeros, primero en la Nairobitarra compartiendo el volante con Ángel Ortiz y luego en furgoneta por su cuenta.
Simultáneamente, ha participado en múltiples expediciones. Entre ellas, en 1985 con la Nairobitarra fueron hasta Egipto para bajar remando en piragua 500 kilómetros del río Nilo. En 1988 cruzaron Groenlandia de costa a costa en esquí tirando de pulka. Fue memorable cuando hicieron Escandinavia en esquí, piragua y bicicleta o la expedición “Pangea”, en la que se propusieron pisar las depresiones más profundas de cada continente, o cuando Josu y sus amigos siguieron los pasos de Jack London y los buscadores de oro por el río Yukon.

La Nairobitarra.
La Nairobitarra en su origen era un autobús que hacía la línea Hondarribia-Donosti. La acondicionaron para viajar a Nairobi en 1980 y allí se quedó. En 1982 adaptaron un camión de mudanzas y durante veinte años se movieron por el norte de África, Europa y toda América, desde Alaska hasta Chile. La nueva Nairobitarra rodó casi un millón de kilómetros.
En 2002 Josu compró una furgoneta de segunda mano de 8 plazas para continuar llevando pasajeros por Europa y Marruecos, y con otra furgoneta, adquirida en Boise (Idaho), se trasladó por Alaska, Canadá y Estados Unidos. Así ha estado durante otras dos décadas.
Llegó la pandemia, cumplió 65 años y decidió cambiar de ritmo. Realizó la Transpirenaica en bicicleta ida y vuelta en primavera de 2024 y en verano lo hizo caminando. En otoño ha cruzado Francia remando en canoa desde el Mediterráno al Atlántico a través del canal de Midi hasta Toulouse para continuar por el canal lateral del Garona y finalizando en Burdeos después de 450 kilómetros de remada. En Navidad transportó en furgoneta 30 bicicletas para distribuirlas en Paiporta (Valencia) y participó en el reparto de agua y alimentos.
Josu nos confiesa:”Creo que he tenido una vida acelerada, con la aguja del cuentarrevoluciones en naranja. Ahora estoy al ralentí pero no quiero que se me cale el motor.”
¿Cómo ha sido el proceso de viajar en compañía en las diferentes expediciones, con pasajeros en la Nairobitarra y en la furgoneta, para ahora moverte en solitario?
Nuestra opción fue vivir de los viajes. Pronto aprendimos que el secreto sería no ganar mucho sino necesitar poco. Organizamos itinerarios para gente que por su propios medios no hubieran llegado. Teníamos solo 23 años cuando comenzamos, debiendo asumir la responsabilidad de llevar grupos de hasta 20 personas a destinos como Argelia. Cruzamos aduanas, controles y desiertos. Tuvimos bastante suerte, aprendimos a ser precavidos pero nunca es suficiente. Así durante los 20 años que condujimos Ángel y yo la Nairobitarra.
Eran viajes de ida y vuelta, nunca estábamos más de 4 meses fuera de Tolosa que era nuestro campamento base.
Cuando dejamos la Nairobitarra en Santiago de Chile, continué con la furgoneta porque me gustaba compartir con amigos este tipo de viajes. Ahora, después de 42 años, quiero ser responsable sólo de mí mismo. Además, yendo solo es más fácil que me relacione con los lugareños pues me gusta estar con ellos.
¿Cómo se aguantan las inclemencias moviéndote por la cordillera pirenaica de manera autónoma?
Fui muy austero, tirando de la tienda. Estoy acostumbrado a dormir en el suelo. Por mi estilo de vida he pasado más años de esta manera que en la cama, más días con ducha que sin ella, más días de comer frío que caliente. Estoy acostumbrado a viajar barato, cocino mi comida y puedo pasar un mes con 500 euros en cualquier sitio pero, para ello, debo estar dispuesto a renunciar a comodidades como alojarme en refugios u otro tipo de lujos.

Josu Iztueta en la playa de Hondarribia, comienzo y final de la Transpirenaica.
¿Por qué has hecho la Transpirenaica tanto en bicicleta como a pie?
Recuerdo que, cuando tenía 16 años, en el Club Alpino Uzturre de Tolosa desplegamos el mapa de los Pirineos y pensamos ir a pie del mar Cantábrico al Mediterráneo. Los veranos de 17 a 20 años tuve que trabajar y luego empezó la Nairobitarra y ya nunca más tuve un verano libre pues la mejor época para esta travesía es de finales de junio hasta septiembre.
Cincuenta años después me vi motivado para intentarlo, primero en bicicleta eléctrica y luego a pie, desde el faro de Higer hasta el de Creus. En total han sido 40 días caminando en verano. Antes una amiga me dejó una bici eléctrica y por carreteras comarcales fui por la vertiente sur y regresé por la norte. Fueron 800 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta.
¿Cómo has ideado tantas expediciones fuera de lo común a lo largo del tiempo?
Los viajes que hacíamos en la Nairobitarra eran las vacaciones de los demás pero, aunque disfrutábamos, era nuestro trabajo. Tantas horas al volante observando el paisaje me hacía soñar con ir de expedición con mis amigos y amigas compartiendo responsabilidades, como si los riesgos fueran a escote. Hay una frase que dice: “Si quieres llegar rápido vete solo, si quieres llegar lejos hazlo en grupo”.
De todas las geografías ¿cuáles son los lugares que te gusta repetir más veces?
Suelo preguntarme: ¿cómo es posible que los desiertos fríos me calienten tanto la cabeza? ¿por qué me atraen tanto los inuits, samis, pescadores de Islandia o los buscadores de oro en Alaska? Quizás sea porque nos iniciamos en el esquí de fondo en Aralar y continuamos en Escandinavia y Groenlandia.
He vuelto muchas veces a Alaska, Patagonia, al desierto de Marruecos o también he estado tres o cuatro veces en Nueva Zelanda, la primera de ellas hace 40 años.
¿Por qué siempre han intervenido mujeres como parte fundamental de vuestras expediciones?
En su día fue novedoso. Intentábamos desmitificar la figura del explorador con barba. El componente femenino era muy importante. No era casualidad pues habíamos conocido a Dina Bilbao cuando teníamos 20 años en una balsa en el pantano de Yesa. Las mujeres ante la adversidad y la resistencia tienen aptitudes que biológicamente no tenemos los hombres. Se muestra claramente en las mujeres africanas que pasan hambre y sed y son capaces de quedarse embarazadas y sacar la familia adelante.
Texto: Roge Blasco
Fotos: Archivo Josu Iztueta.
A Josu Iztueta le entrevistamos en el programa Distrito Euskadi de Radio Euskadi el 7 de enero 2025.
Puedes escuchar el audio del programa:

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