Antonio Ortega es consciente de que vivimos en el mejor lugar del mundo, sin embargo, la curiosidad y su estado de inquietud permanente le superan y apenas para por casa. Ya de niño preparaba los viajes de sus padres y hoy en día confecciona sus propias guías hechas a medida. Por ejemplo, se va para Sicilia, lleva 20 días concentrado, anotando los pormenores de su nueva estancia en esta isla italiana.

Antonio Ortega en Cefalú. Sicilia. Mayo 2025.
Antonio Ortega nació en el barrio de Santutxu de Bilbao en 1954. Viajero y montañero, colabora en prensa y radio difundiendo sus constantes tours. Firmaba una página de crónica de viajes en el diario Deia (1990-2007) con más de 1200 artículos. Y ahora, cada semana desde febrero 2019, publica en el blog: De Leioa al mundo.

Instantáneas de Villefanche-du-Perigord, Francia. Junio 2025. Recogidas del blog: https://blogs.deia.eus/de-leioa-al-mundo/2025/09/
Hasta el momento ha visitado 111 países, pero asegura que, a estas alturas de sus andanzas por el mundo, disfruta más volviendo a los lugares por segunda vez.
Puedes escuchar aquí el audio de la entrevista:
Antonio Ortega presidió los clubs de montaña Aldatz Gora y La Sociedad Montañera. En 1975 le concedieron el premio al mejor directivo vizcaíno.
Fue director durante 34 años (1981 a 2015) de Pyrenaica (revista de la Euskal Mendizale Federazioa). En la actualidad es miembro de la junta directiva de Euskal Herriko Mendi Biltzarra que agrupa a las federaciones vasca y navarra de montaña.
Fue uno de los tres fundadores -con Adolfo Etxebarria y Juan Mari del Hoyo- del Club Edelweiss en 1979 que luego se transformó en la agencia de viajes Marco Polo, aunque Antonio siempre ha vivido de un trabajo ajeno al mundo de los viajes.

Antonio Ortega en Rapa Nui (Isla de Pascua). 2019
¿Por qué pones tanto esmero en crear tus propias guías anotando con todo detalle los pormenores de la ruta que pretendes establecer en el destino?
Me inicié en esta tarea a raíz del viaje a Japón en 2008. Redacté y encuaderné una guía de unas 100 páginas con sus fotos y mapas. Remarqué los horarios de los trenes porque son tan puntuales y meticulosos que si no andas rápido pierdes el tren. Ahora me voy a Sicilia y aquí los horarios cambian, la ultima vez que estuve hubo trenes que llevaban hasta 14 horas de retraso.
Antes de visitarlo, Japón me parecía un país complicado, por su idioma y grafía, sin embargo, una vez sobre el terreno se convirtió en el más fácil porque el tren llega a todos los sitios. En una jornada tomamos cuatro, más un teleférico, un funicular, un ferry y volvimos a Tokio, todo con una viabilidad pasmosa gracias a la puntualidad.

Antonio Ortega en Abu Simbel (Egipto) 2023.
Desde que te fuiste a los Alpes en 1976 no has parado y ahora que tienes 70 años y estás jubilado es difícil localizarte. ¿Has acelerado las salidas?
Ahora viajo más que antes porque cada vez me queda menos tiempo para realizar determinados tipos de viajes o para meterme muchos kilómetros conduciendo. El año pasado no tomé ningún avión, me fui en coche hasta Cádiz o la Provenza en Francia. Soy consciente que cualquier día no me renuevan el carné o que no me dejan alquilar un coche.
Me suelo decir: “Cuanto más viajo, más me falta por ver” pues siempre hay lugares que no te esperas, un cartel en la carretera, un lugareño que te indica algo inédito.
Con la jubilación he ganado en la libertad de viajar cuando quiera y a donde quiera si me lo permite la salud.

Templo de Agrigento, Sicilia mayo 2025.
¿Recuerdas el origen de tu avidez por sondear el mundo?
Empecé la afición cuando era crío, preparaba los viajes a mis padres y con mi hermano hacia travesías de montaña. Por ejemplo, nos dejaban en un punto de Belagua, íbamos con la tienda de campaña y nos recogían al día siguiente en otro lugar. La primera vez que subí al Teide, mis padres se quedaron en la playa, mientras, mi hermano y yo hacíamos noche en el refugio de Altavista y proseguíamos hacia la cumbre. Nos recogieron con el coche al descender por otra vertiente.

Nacimiento río Mundo (Albacete) 2025.
Cuando comencé a salir al extranjero en busca de montañas ya me había recorrido todas las provincias de la península- a excepción de Almería y Huelva-. Primero fue el Mont Blanc e intentamos, sin conseguirlo, coronar el Cervino. Nos fuimos en autobús desde Bilbao al Alto Atlas de Marruecos, creo que hoy nadie lo haría. Al volante de un coche que acababa de estrenar, visitamos la antigua Yugoslavia para ascender al Triglav (2864 metros) en la actual Eslovenia y al monte Olimpo (2918 metros) en Grecia.
En 1979 se nos resistió un seis mil en los Andes de Perú e hicimos el Camino Inca a Machu Picchu. Al año siguiente ascendí al Kilimanjaro (5895 metros) que es mi techo. En 1981 estuve en Alaska y el Yukón de Canadá.

Antonio Ortega en el parque nacional Kootenay (Canadá). 2012
¿Cómo derivaste del alpinismo a ser un trotamundos?
Comprobé que ir al monte suponía cargar con una gran equipación, mi siguiente motivación fue conocer el mundo de manera más ligera. Descubrir la India resultó un gran placer al ser una cultura tan distinta a la nuestra. He estado 6 veces, la última vez no me convenció tanto, el desarrollo cambia su esencia, además estaba todo carísimo.

Templo Dorado de Amritsar (India). 2007
Hubo una época que me tiraba mucho Perú, pero me enamoré del Sudeste asiático, especialmente Myanmar y Laos, los cuales he repetido un par de veces. Quizás por su filosofía budista son gente que, aunque poseen pocas cosas, vive con dignidad.
Luego aposté por la naturaleza y en este sentido quizás el país que más me gusta sea Islandia, me parece fascinante por los volcanes, glaciares, cuevas y costa espectacular. También me quedaría con la Patagonia de Argentina y Chile. En las Rocosas canadienses tuve la suerte de ver osos grizzlis y muflones y en los parques nacionales de Estados Unidos como Yellowstone, observamos manadas de bisontes.
Cuando vienes de un destino no demoras en preparar el siguiente ¿Tienes siempre dispuesta la maleta a la puerta de casa?
Paro por casa porque sigo pensando que vivo en el mejor lugar del mundo. Apetece volver para practicar ciertas rutinas.
Disfruto mucho preparando los viajes, durante la ruta, y al regreso reviviendo lo acontecido con los textos y la selección de fotos que realizo para el blog “De Leioa al mundo”.
¿De los 111 países que conoces, cuál ha sido el destino más complejo?
Me han coincido toques de queda en Cachemira, Yemen y Sri Lanka. No me va el turismo de aventura en lugares conflictivos. Nunca he ido a buscar problemas, pero han surgido.
Nada más acabar la guerra del Líbano en 1992, con los tanques sirios todavía en la calle, sentía verdadera curiosidad por conocer sobre el terreno cómo se habían enzarzado en disputas de etnia y religión gentes que antes se habían llevado bien. No había luz eléctrica ni agua. Nos prohibieron acercarnos a Tiro y a Sidón debido a los bombardeos del ejército israelí. Sin embargo, llegamos a las ruinas romanas de Baalbek que me encantaron.

Antonio Ortega recorrió Uzbekistán en el tren Talgo. 2017. Foto: Antonio Ortega.
Has tratado algunos temas monográficos, como visitar las sedes de la Exposición Universal y también recorrer diferentes países en ferrocarril.
La primera expo que visité fue la de Sevilla en 1992. Luego vinieron otras como Lisboa, Hannover, Shanghái, Zaragoza y Astaná.
En tren he recorrido muchos países como Uzbekistán en Talgo. Estuve muy a gusto visitando Samarcanda, Bujará o la ciudad de Jiva en medio del desierto, es como una postal, estás como en otro mundo. En Suiza la red de ferrocarril es tan extensa que llegas a todas las localidades, evitando el aparcamiento del coche que es mega caro. Te puedes permitir el lujo de ir a cenar a cualquier pueblo y regresar a donde estés alojado.
Texto: Roge Blasco.
Fotos: Archivo de Antonio Ortega.
La entrevista apareció traducida al euskera en la revista Bidaiari en septiembre 2025.

Una de las imágenes que no se le olvidan a Antonio Ortega es la de las manadas de bisontes en el parque nacional de Yellowstone (USA) 2012. Foto: Antonio Ortega.


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