Rebuscando entre mis antiguas cintas de casete he encontrado una entrevista con Iñigo Etxebarria Basterretxea, un auténtico Robinson de los Mares del Sur.
En la compañía de su hijo Papu de 9 años en 1985 arribaron en el velero “Siete de julio” en la isla de Tapana en el archipiélago de Tonga en los Mares del Sur. Fueron también recibidos por los nativos que se adaptaron al lugar sin necesidad de volver a zarpar.
Iñigo Etxebarria decidió en 2003 regresar a Donosti, su tierra de nacimiento, durante unos meses hasta que vio la urgente necesidad de volver a su añorada isla del Pacifico, a miles de millas marinas de la sociedad de consumo y el estrés.

Esto es lo que nos contaba en el programa “La casa de la palabra” de Radio Euskadi en su despedida, dos días antes de volver a su pequeño paraíso de los Mares del Sur.
Esta entrevista con Iñigo Etxebarria es del otoño de 2004. La podéis escuchar aquí:
Iñigo Etxebarria Basterretxea (Donostia, 1949). En 1983 levo el ancla en Marbella con su hermano Eduardo y la mujer de este, Pilar Mejías en un velero llamado “Rock and blues”. Con pocas nociones de náutica llegaron a Canarias. Su sueño era desembarcar en los Mares del Sur.
En verano de 1984 se encontraban por el Caribe. Iñigo volvió a Donosti para buscar a su hijo de 9 años, que se llamaba como él aunque desde bebe le apodo como “Papu”.
Estuvieron navegando por Costa Rica y Panamá junto con Pilar y Eduardo. Iñigo decidió independizarse de su hermano y cuñada y compro un barco al que bautizo como “Siete de julio”. La intención era navegar hasta Australia para comenzar una nueva vida. Pero antes, padre e hijo llegaron a las islas de Tonga. Fueron también recibidos que echaron el ancla definitivamente. Los nativos les llamaron Pepe y Papu.

Tapana (Tonga) desde el barco.
Iñigo padre volvió 13 años después a Donosti. Estuvo un año y medio hasta que decidió regresar de nuevo a la tranquilidad que le bridaba la isla de Tapana en Tonga.
Le hicimos esta entrevista 2 días antes de que se fuera de nuevo hacia el Pacifico. Primero a Nueva Zelanda a visitar a su hijo Papu que trabajaba en ese momento allí de profesor y luego a Tonga.

Tapana
LA TRANQUILIDAD ENTRE LA BRISA, LA MAR Y LOS ÁRBOLES.
EN TONGA NO EXISTE EL MAL HUMOR.
Iñigo Etxebarria expresa que no se ve identificado con la vida moderna en San Sebastián. Prefería la que había llevado en Tonga entre amigos y muy integrado en la naturaleza. En esta zona de los Mares del Sur todo es más fácil y llevadero. Necesitaba volver al Pacifico para sentir de nuevo la tranquilidad de estar entre la brisa, la mar y los árboles.
Nos dice que en Tonga lo importante no es el dinero sino la amistad, estar con las aves, peces, vecinos y sentir la alegría pues el mal humor además de no existir en Tonga, es un atraso.

Bahía de Tapana.
VUELTA A TONGA.
En la grabación que he encontrado en esta cinta casete, Iñigo Etxebarria se despide antes de dejar su estancia en San Sebastián y volar hacia Auckland en Nueva Zelanda. Allí permaneció un tiempo con su hijo Papu y sus nietos. Papu daba clases de español en la universidad. Ambos echaban de menos la vida en Tonga así que de nuevo toda la familia volvió a sus queridas islas.

Playa de Pascala. Tapana. Tonga.
Íñigo continúo viviendo en el velero Siete de julio (tiene 8 metros de eslora) con el que llegaron a Tonga en 1985.
Tuvo cinco nietos, mientras que Papu fundo The Basque Tavern en Vavau, Tonga.
Les hice varias entrevistas a Iñigo y Papu a lo largo de aquellos años.
Iñigo Etxebarria decidió volver a Donosti donde falleció en junio de 2017. Su hijo Papu regreso en 2018 por primera vez a su tierra de origen después de 35 años. En la actualidad continua con su familia numerosa en Tonga.
Texto: Roge Blasco. Publicado el 16 de septiembre 2025, casualmente el día de San Rogelio.


Deja un comentario