Pablo González, conocido como Pablo Nemo, ha cruzado el continente africano a pie desde Ciudad del Cabo hasta El Cairo durante 800 días. Visitó 11 países y caminó 15.000 kilómetros de manera ininterrumpida sin volver a casa.
En algunos tramos de la ruta, por motivos de guerra y militarización de la zona, se vio obligado a subirse a algún camión, barco, etc.

Comenzó su aventura con tan solo el pasaporte y una mochila de 12 kilogramos. Llevaba una tienda de campaña con la que durmió en la sabana, selva, también se alojó en comisarías de policía y otros lugares.
Puedes escuchar aquí el audio de la entrevista:
Pablo Nemo nació en A Coruña en 1994. Era bailarín, actuaba en teatros, que se cerraron cuando apareció la pandemia de la Covi-19. Tuvo que rearmar su vida tanto profesional como personal. Para él viajar era su pasión y empezó a pensar en un periplo de largo recorrido como opción vital, para reconectarse con la esencia. Comprobó que el país más factible en el continente africano, por aquella época, era Sudáfrica.

Deseaba viajar lento y con mucho tiempo. Le vino a la cabeza la idea romántica de cruzar caminando África, la cuna de la humanidad. Empezó a darle forma, descubrió que por lo menos cinco personas lo habían hecho posible.
Pablo nos indica: Fue Jorge Sánchez, uno de los más grandes viajeros de España, quien me dijo: “Pablo has iniciado el camino del viajero así que ahora debes acometerlo”. Entonces me armé de fe y valor, mucho más que de preparación, y el 7 de noviembre de 2021 partí hacia Ciudad del Cabo.

Pablo se puso a andar con 27 años. La ruta fue: Sudáfrica, Lesoto, Zimbabue, Botsuana, Zambia, Malawi, Tanzania (llego lesionado y descanso en Zanzibar), Kenia, Etiopia. Estallo la guerra en el norte del país y también en el vecino país de Sudán. Opto por cruzar el mar Rojo hacia Arabía Saudí. Por la costa fue de peregrino hacia Medina. Se metió en un carguero, medio de polizón, terminando el periplo en la gran pirámide de Giza en El Cairo en enero 2024.

PABLO NEMO A PIE POR LA CUNA DE LA HUMANIDAD.
Pablo Nemo tenía como clara determinación que: “El mundo es de los soñadores”.
Visualizo que el éxito de su aventura consistía en avanzar paso a paso, de pueblo en pueblo, de país en país.
Caminar a pie es un acto bello y reflexivo, pero al principio reconoce que le fue fatal. Era una primavera muy lluviosa en Sudáfrica. Probablemente fue el país más difícil, era enfrentarse día a día y esto le sirvió para probarse así mismo.
Confiesa que ha llorado mucho, especialmente por el sentimiento de belleza en contacto con la naturaleza. No se resistía ante un amanecer en el Kalahari, observar una manada de elefantes al atardecer en el Amboseli o junto al Kilimanjaro. Añade: “Por muchas cosas malas que pasen, siempre hay algo bueno que te arrastra a continuar”.

En tiempos de pandemia, Pablo fue arrestado en la ciudad de Bulawayo (Zimbabue) por la policía del país. Se le ocurrió hacerse pasar por periodista y fingir que conocía al hijo del presidente nacional.

En Etiopía, conviviendo con la tribu Suri en lo más profundo del Valle del Omo, acudió a la celebración del donga una lucha ancestral cuerpo a cuerpo entre clanes. Inesperadamente se lanzaron tiros al aire provocándose una estampida entre la gente. Los nativos le ayudaron a huir de aquel caos.

En Tanzania compartió con los masáis en la sabana. Una de las veces que desayuno un vaso de leche recién ordeñada de una vaca, a los 15 minutos de la ingesta se sintió muy mal, tuvo alucinaciones. Le trasladaron tiritando con más de 40 grados de fiebre al hospital de Arusha. Cuando, por fortuna, se recupero fue a Zanzíbar a descansar. Dormía en la playa, pero su destino cambio cuando fue honrado como “Embajador del turismo de Zanzíbar”. Salió en los periódicos y acudió al parlamento en donde fue condecorado.

En su recorrido africano, aparecieron conflictos bélicos como la rebelión en la región de Amhra contra el gobierno de Etiopía o la guerra en Sudán, lo que me impidió continuar la ruta africana. La alternativa era pasar a Arabia Saudí. Tomo un avión de Adís Abeba a Yeda.

Le quedaba poco presupuesto pero la población saudita le ayudo con suma amabilidad. Se convirtió en un peregrino caminado a la tumba de Mahoma en la Mezquita del Profeta en Medina, el segundo lugar más sagrado del islam. Llevaba consigo un Corán escrito en árabe y cubría la cabeza con una kufiya, un turbante rojo. Quiso experimentar el islam desde el corazón.

Cruzando el Mar Rojo en un carguero llego a Egipto. Remonto en faluca el Nilo hasta El Cairo.

El final de la gran aventura africana fue en la gran pirámide de Giza. Le dejaron entrar en su interior. Se sintió lleno de amor por todas las vivencias que había experimentado.
En la actualidad edita el documental “Walking Africa” que se estrenara en noviembre 2026 en Madrid. También está en proyecto la publicación de un libro en el que Pablo Nemo relata la experiencia africana.

Pablo Nemo planea el proyecto que ha denominado El Templo. La visita a siete lugares en el que se siente la energía de la masa terrestre como Stonehenge y Glastonbury en Europa; el lagoTiticaca en Sudamérica; Uluru en Oceanía o el monte Kailash en el Tíbet.
La entrevista a Pablo Nemo se realizo el lunes 9 de marzo 2026.
Texto: Roge Blasco.
Fotografías: Pablo Nemo.



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