Silvia Vidal es una de las escaladoras de grandes paredes verticales más excepcionales que existen en el montañismo actual.
Elige paredes inexploradas, en plena naturaleza salvaje en algunos de los lugares más extremos del mundo. Acude a estas verticales para colgarse durante días y semanas sin ningún medio para comunicarse; ni radio, ni teléfono, ni GPS, ni partes meteorológicos.
De esta manera puede experimentar con la soledad, el silencio, el riesgo, la incertidumbre, el compromiso, el miedo y los límites.

Silvia Vidal carga hasta la base de la pared con petates de 25 kg cada uno y ella pesa 45 kg, más del 50% de su peso. Avanza por terrenos sin camino marcado, por pedregales, glaciares con grietas, cruzando ríos.
Ha tenido en cinco ocasiones encuentros directos con osos.
En la pared del Cerro Chileno Grande en la Patagonia permaneció 33 días sola colgada sin bajar al suelo. Fueron 1180 metros de recorrido vertical.
Narra estas y muchas experiencias en el libro “Hay luz entre las cuerdas” (Editorial Desnivel).

Puedes escuchar aquí el audio de la entrevista:
Los objetivos de las expediciones de Silvia Vidal son las grandes paredes verticales y remotas que intentará escalar para establecer una nueva ruta de dificultad técnica.
La aproximación a las paredes con tantos petates, sola y en lugares en el que predomina la naturaleza salvaje, a veces resulta más complicado que la propia escalada.
La primera vez que paso miedo con un oso fue en la pared de El Capitán, en el Parque Nacional de Yosemite, California. Se repitieron las experiencias, un par de veces en Alaska. En una de ellas, le despertó un oso negro a las 3 de la madrugada, a tres metros de la tienda. Después de dar gritos para asustarle, decidió ir en son de paz y dialogar con él en catalán. Le pidió permiso para entrar en su territorio. Funciono y se marchó. Silvia confiesa que no dejo de templar mientras le hablaba.

En “Hay luz entre las cuerdas” Silvia explica cómo gestiona los temores. Cualquier accidente grave o leve, como puede ser la torcedura de un pie, puede tener un desenlace fatídico, pues al no estar comunicada nadie puede venir a rescatarte.
Relata sus expediciones. Algunas con situaciones complicadas como la de la Expedición al valle de Kinnaur en India, una pared que desconocía totalmente. Se encontró con una vertical de mil metros y una altitud de 5250 metros. El tiempo era malísimo. Fueron 25 días en la pared, teniendo que racionar la comida para 7 días más de lo que estimaba. El agua la recogía de la lluvia estirando el brazo con la botella en la mano. llovía cada día, sufrió tantofrio que perdió el conocimiento. Se supone que por hipotermia.
Silvia Vidal posee una especial sensibilidad al frío. En “Hay luz sobre las cuerdas” escribe: “Lo peor de una expedición no son las caídas de piedras, ni las avalanchas, ni la soledad, ni el peso a cargar, sino el frio”.
La entrevista con Silvia Vidal fue para el programa “Distrito Euskadi” de Radio Euskadi. Se desarrollo en directo el 16 de marzo 2026.
Texto: Roge Blasco.


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