Julio Villar era un escalador que vivía en los Alpes. Un accidente a más de 4000 metros de altitud le dejo maltrecho durante meses en el hospital. Como, en principio, no podía volver a la montaña, se le ocurrió dar la vuelta al mundo en un pequeño velero prestado llamado “Mistral”. Sin nociones de náutica circunnavego el orbe. Soltó amarras en Barcelona y finalizo en el puerto de Lekeitio (Bizkaia). Las sensaciones de esta navegación sin precedentes se recogen en el libro “¡Eh, Petrel!. Cuaderno de un navegante solitario” (editorial Juventud).

Al cumplirse los 50 años de esta aventura marina se publicó la versión en euskera con el título de «E, Petrel! Nabigatzaile bakarti baten koadernoa”». La traducción es obra del periodista Ibon Gaztañazpi. Ha sido editada conjuntamente por Albaola Itsas Kultur Faktoria y Zumardia Elkartea.

Julio Villar en Lekeitio 50 años después que arribara a vela en su puerto. Foto Oihan Blasco
El 7 de diciembre de 2022 nos citamos con Julio Villar e Ibon Gaztañaspi en el puerto de Lekeitio para grabar en video una entrevista.

Julio Villar entrevistado por Roge Blasco en el puerto de Lekeitio. Foto Oihan Blasco
ENTREVISTA A JULIO VILLAR EN LEKEITIO.
Estamos en el puerto de Lekeitio, lugar en donde hace 50 años finalizo a la circunnavegación del globo terráqueo de Julio Villar en un pequeño velero el “Mistral” de siete metros de eslora. Julio Villar Gurrutxaga (Donostia, 1943) fue un alpinista de vanguardia que tuvo un grave accidente en la arista del Peuterey en Mont Blanc. Tras su larga convalecencia en el hospital derivo hacia la mar.

Julio Villar con el sextante en el Mistral.
Sin apenas nociones marinas y con un velero prestado, el “Mistral”, zarpo con 25 años del puerto de Barcelona en abril de 1968. Salió sin dinero. Tan solo estaba provisto de un sextante y un compás. Ni siquiera un piloto automático, ni luces de posición ni radio, solo un pequeño transistor. Hasta Polinesia ni tan siquiera llevaba ropa de agua.
Fue en el puerto de Papeete (capital de la Polinesia Francesa) cuando conoció al legendario navegante Bernard Moitessier. Aquel encuentro le cambió la navegación. Le diseñó y aplicó un piloto de viento.
Tuvo sustos como cuando en las Galápagos el Mistral se fue sin rumbo y él no estabas abordo. Le paso un ciclón en las islas Tonga y volcó el “Mistral”.

Julio Villar en el Mistral.
Cuatro años y medio después, en julio de 1972, arribo en Lekeitio después de haber cruzado los océanos. Durante ese tiempo, Julio Villar cruzó el Atlántico, el Pacífico y el Índico con paradas en el camino, entre ellas, el Caribe, Panamá, Archipiélago de las Perlas, las Galápagos, las islas Marquesas, Tuamotu, Tahití, Islas de la Sociedad, Cook, Nuevas Hébridas, Fiji, Nueva Zelanda, Nueva Guinea, Australia, Timor, el archipiélago de Chagos, Madagascar, Mozambique, Sudáfrica, la isla de Santa Helena y el noreste de Brasil para volver rumbo al Cantábrico. En total, surco más de 38000 millas náuticas. Julio se convirtió en el primer marino que hacia una navegación de tal calibre en un barco tan pequeño y ligero sin utilizar el motor.

Julio Villar en Donosti después de circunnavegar el orbe.
A pesar de vivir magnificas aventuras, lo que verdaderamente le hizo popular fue la publicación en 1974 del libro “¡Eh, Petrel! Cuaderno de un navegante solitario”. Un libro inspirador, un clásico de la literatura náutica y de viajes. De gran calidad poética, Julio transmite las emociones, sentimientos y vivencias que le produjo aquella travesía. Desde entonces han visto la luz otras quince ediciones y se ha convertido en un libro de culto para mucha gente. Referencia para futuros navegantes y libro de cabecera de viajeros y soñadores.
50 años después de su arribada a Lekeitio salió la versión en euskera, traducido por el periodista Ibon Gaztañazpi.

Roge Blasco, Julio Villar e Ibon Gaztañazpi en el puerto de Lekeitio antes de empezar la entrevista. Foto: Oihan Blasco.

En “¡Eh, Petrel leemos:
“Voy andando. A veces la vida va por delante llevándome y arrastrándome, alegre, dolorosa, inconsciente. Otras, abro yo el camino, muy seguro de mí, y elijo mis sendas, y miro, corro, descanso, descubro y me exalto ante todo lo que hay delante de mí. Me he ido. Ya estoy lejos, muy lejos y no puedo dar marcha atrás. Por eso, a veces, me siento un poco solo. Un poco nada más.”

Foto Oihan Blasco
Después de aquel viaje vinieron otros más tanto a vela por mar como caminando por tierra. Entre ellos el intento de ascensión al Everest en 1974. Posteriormente público su segundo libro “Viaje a pie” (editorial Juventud).
En la actualidad Julio Villar continua de guía en largos trayectos a pie.
Texto: Roge Blasco. Martes 13 de enero 2026.
Fotos: Archivo de Julio Villar y Oihan Blasco.

Ibon, Julio y Roge paseando por Lekeitio. Foto Oihan Blasco


































































